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Estrés y ansiedad, ¿son lo mismo?


estrés y ansiedad

En nuestro día a día utilizamos indistintamente las palabras “estrés” y “ansiedad” como si fueran sinónimos, pero ¿realmente hablamos de lo mismo?


Puede que en algún momento de tu vida, quizás incluso ahora, hayas sentido o estés sintiendo los siguientes síntomas:


  • Fatiga

  • Insomnio

  • Problemas digestivos

  • Dolor/tensión muscular

  • Irritabilidad

  • Dificultad para concentrarte


Y puede que ante alguno o varios de ellos, hayas dicho algo parecido a: “uff es que vivo estresado” o “no puedo más con la ansiedad”. En estos casos, solo con esa información, realmente no podríamos decir si se trata de ansiedad o estrés ya que a nivel de sintomatología, son muy parecidos.


Entonces, ¿cómo podemos saber si hablamos de una cosa u otra?


Para ello tendríamos que irnos al origen:


  • Estrés: viene determinado por factores externos que están pasando actualmente, como por ejemplo, la época de exámenes. Y, aunque está basado en la realidad, la persona no tiene o piensa que no tiene los recursos necesarios para hacer frente a la situación por la que esté pasando.

  • Ansiedad: está relacionada con factores psicológicos y emocionales (no olvidemos que la ansiedad viene del miedo), provocados por situaciones de distintos momentos temporales (futuro o situaciones del presente que no se gestionan), donde se hace una interpretación irracional sobre un peligro (no tiene por qué ser real). La preocupación que provoca es excesiva y persistente, no desapareciendo aunque no esté presente el factor estresante.

Te dejo aquí una imagen resumen para que sea más claro:


Estrés y ansiedad diferencias

Otro aspecto que nos puede ayudar a diferenciar estrés y ansiedad, es que en el primer caso, al eliminar el estímulo que lo provoca, se reducen o desaparecen los síntomas; mientras que en la ansiedad se mantiene.


Con un ejemplo te puede quedar más claro:


Imagínate que estás en plena época de exámenes o en una temporada de alta carga laboral (las evaluaciones para los profesores, la declaración de la renta para los asesores, etc.), aquí estaríamos hablando de estrés ya que podríamos acotar cuándo empieza y cuando acaba, tiene un inicio y un fin, de forma que cuando acaben los exámenes o acabe toda esa carga de trabajo, la sintomatología se reducirá o desaparecerá.


Sin embargo, piensa en una persona que tiene dificultades a la hora de relacionarse socialmente porque eso supone que tiene que anticipar qué va a decir, qué puede pasar, cómo puede controlar la situación, si va a ir bien o mal, etc. En definitiva, esas situaciones que a priori no son peligrosas, se viven con gran malestar porque aparecen muchos miedos y preocupaciones. Esa persona puede decidir finalmente no ir a un evento social (evitación), pero la sintomatología antes esas situaciones se mantendrá.


Con este último ejemplo podemos ver un síntoma que es exclusivo de la ansiedad: la preocupación o miedo en situaciones que no suelen ser amenazantes.


Y, ¿cómo podemos sentir preocupación o miedo por algo que no supone un peligro real?


Precisamente porque aquí entra la parte subjetiva, la parte personal, esa interpretación que hacemos de la situación y que, a su vez, genera un pensamiento, etc.


Pero hoy hemos venido a aclarar la diferencia entre estrés y ansiedad, más adelante profundizaremos en la ansiedad y la definiremos más extensamente.


En resumen: aunque hay diferencias, la sintomatología es muy parecida y genera malestar.

En ambos casos se puede trabajar para gestionarla de forma más adecuada sin que nos llegue a limitar y, poder identificar si lo que estamos sintiendo es una cosa u otra, nos ayuda a la hora de establecer los objetivos que mejor nos vengan en cada caso.


Si necesitas ayuda para identificar y gestionar tu estrés y/o ansiedad, estaré encantada de acompañarte en tu proceso.


Puedes pedir cita aquí o solicitar más información aquí.


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